Pescadores artesanales analizan normativa que modificará líneas de trampas para centolla

La medida, que CIEP socializa en las caletas del litoral, y que busca minimizar la interacción y los riesgos que afectan a grandes cetáceos, particularmente ballenas, genera diversas reacciones en las comunidades costeras de la región.

Una serie de talleres a pescadores artesanales del litoral de Aysén está realizando el centro científico CIEP, para socializar y dialogar respecto de la normativa de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) que modifica las características de construcción para líneas de trampas empleadas en la captura de crustáceos bentónicos, tales como la centolla.

Gustavo Aedo, investigador de la Línea de Pesca Artesanal y Acuicultura de CIEP y director del programa “Línea base para la certificación de la pesquería de centolla en la Región de Aysén”, comentó que está previsto que la normativa comience a implementarse, a partir del 30 de junio de 2027.

“Por ello, este programa, que es financiado a través de Fondo Regional para la Productividad y Desarrollo (FRPD) del Gobierno Regional y su Consejo, busca determinar la percepción de los pescadores artesanales que capturan centolla, sobre los aspectos técnicos, económicos y de seguridad, que significarían al implementar la normativa, que Subpesca promulgó en el año 2021”

Se trata de la Resolución Exenta N° 2827, la cual se genera en respuesta a la Ley de Protección de Mamíferos Marinos de la NOAA (EEUU), lo que en la práctica obliga a las pesquerías comerciales minimizar la mortalidad incidental de mamíferos marinos, como ballenas, exigiendo artes de pesca selectivos, monitoreo obligatorio y la implementación de planes de contingencia para evitar interacciones, siendo crucial para mantener la exportación a mercados estrictos.

En definitiva, el cuerpo legal especifica las características para la construcción de líneas de trampas empleadas en la captura de crustáceos bentónicos; entre ellas: a) la línea madre deberá ser construida con material no boyante (poliamida o nylon); b) si la línea madre no cumple con el requerimiento anterior, se deberá incorporar pesos o plomos a fin de que ésta permanezca en el fondo.

TALLERES PARTICIPATIVOS

Aunque la convocatoria resulta un tanto compleja debido a que la pesquería artesanal y, en particular, la de centolla, cuenta con bajos niveles de organización y opera más bien como unidades productivas individuales, las reuniones que se han logrado establecer presencialmente por el equipo de profesionales de CIEP han sido provechosas en Puerto Aysén, Melinka, Caleta Andrade y Puerto Aguirre.

El formato de trabajo son talleres participativos, realizados con pescadores artesanales, a fin de levantar información sobre su percepción respecto de la normativa de Subpesca, orientada a reducir la flotabilidad de las líneas de trampas centolleras, abordando su nivel de conocimiento, ventajas, desventajas y disposición a implementar la medida.

“En este sentido, comenta el investigador Gustavo Aedo, de manera transversal, los participantes manifestaron disconformidad con la iniciativa, apuntando a que los cambios normativos suelen definirse sin considerar la experiencia de quienes trabajan en el mar, y advirtieron eventuales mayores costos en materiales, dificultades operativas durante el calado y virado, y riesgos de accidentes asociados al uso de pesos y plomos, señalando además la necesidad de apoyo estatal para asumir estas modificaciones”.

Finalmente, explicó Aedo, la información recopilada permitirá diseñar una o dos alternativas de líneas de trampa, que serán evaluadas experimentalmente entre agosto y noviembre de 2026, cuyos resultados serán luego presentados por el centro de ciencia regional a pescadores e instituciones públicas, junto a recomendaciones técnicas del equipo investigador del CIEP, con el objetivo de que las decisiones administrativas se sustenten en evidencia científico-técnica y en el conocimiento y disposición del sector pesquero artesanal.