Culmina monitoreo ciudadano en ACMU Pitipalena-Añihué: Más de 43 especies identificadas y competencias de habitantes locales podrían recibir certificación estatal
La instancia registró 359 observaciones in situ y logró identificar a más de 43 especies. Además, gracias a la articulación con instituciones se creó el perfil Guía Naturalista en Chilevalora, lo que abre la posibilidad de certificar competencias.
Luego de un proceso que duró un año y tuvo más de 15 sesiones de trabajo en terreno y online, se llevó a cabo el taller de cierre de la consultoría de monitoreo ciudadano de fauna marina en el Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU) Pitipalena-Añihué. La instancia, enmarcada en el proyecto GEF Gobernanza Marino Costera implementado por la FAO y ejecutado por el Ministerio del Medio Ambiente, SERNAPESCA y SUBPESCA, sistematizó un año de trabajo territorial en el que la experiencia de los científicos que acompañaron el proceso, junto con la ciencia ciudadana, permitieron la validación técnica de los conocimientos locales.
Durante el encuentro de cierre online, se destacó la importancia de integrar el saber de los habitantes de Puerto Raúl Marín Balmaceda con metodologías científicas para el monitoreo de cetáceos, aves y mustélidos. Los resultados arrojan un total de 359 observaciones registradas a través de las plataformas iNaturalist y eBird, logrando identificar 43 especies de aves y diversos mamíferos marinos. Esta iniciativa no solo buscó fortalecer la vigilancia en áreas protegidas, sino también empoderar a la comunidad en la gestión sostenible de su patrimonio natural.
“La experiencia de Puerto Raúl Marín Balmaceda demuestra que la conservación es más sólida cuando se construye desde los territorios. Este monitoreo ciudadano no solo generó información valiosa para el ACMU, sino que también instaló capacidades técnicas en la comunidad. La posibilidad de acceder a una certificación estatal es un reconocimiento concreto a ese conocimiento y abre nuevas oportunidades para el desarrollo local basado en naturaleza”, destacó la jefa del Departamento de Áreas Protegidas del MMA, Marisol Romero.
Efectivamente los resultados del taller abrieron la posibilidad de una certificación estatal de competencias. Manuela Erazo, coordinadora nacional del Proyecto GEF Gobernanza Marino Costera, afirmó que esta experiencia refleja “los avances logrados por esta iniciativa, donde la ciencia ciudadana fortaleció las competencias de habitantes de Puerto Raúl Marín Balmaceda”.
“Este proceso es solo una de las acciones que el proyecto ha realizado en la zona y este, en particular, sirve para fortalecer la gestión sostenible del patrimonio natural, integrando el conocimiento con estándares técnicos que impulsan el desarrollo local”, agregó.
La posibilidad de certificación estatal de competencias
Uno de los anuncios más relevantes del taller, presentado por el equipo de la consultora CESPA, que desarrolló el proceso en terreno junto al GEF Gobernanza Marino Costera, fue la articulación con diversas instituciones para reconocer formalmente las competencias de los habitantes locales.
Gracias a la creación del perfil ocupacional “Guía Naturalista” de Chilevalora (Accede al documento haciendo clic acá), vigente hasta 2030, las personas de Puerto Raúl Marín Balmaceda que participaron en el proyecto cuentan hoy con un marco formal que permitiría reconocer y estandarizar competencias laborales asociadas al turismo de naturaleza y a la interpretación del patrimonio natural y sociocultural. Este perfil contempla, entre otros aspectos, requisitos relevantes para su desempeño y certificación (como la inscripción vigente en el registro de SERNATUR y formación en primeros auxilios para zonas remotas), lo que refuerza condiciones de seguridad, calidad del servicio y sostenibilidad territorial.
En términos simples, esto abre una ruta concreta hacia la certificación de competencias laborales, entendida como un mecanismo de reconocimiento oficial de habilidades y conocimientos independientemente de cómo se hayan adquirido, fortaleciendo la empleabilidad y la formalización de oficios pertinentes a economías locales basadas en naturaleza y conservación.
Al respecto, Carlos Torres de CESPA, enfatizó que la legitimación social y el empoderamiento territorial son claves para que estos datos registrados en el monitoreo ciudadano se transformen en políticas públicas. Asimismo, agregó que la existencia de un perfil abre la posibilidad a una certificación ocupacional reconocida por el Estado y se presenta como una herramienta para dar sostenibilidad a este proyecto, permitiendo que los guías y emprendedores locales, como las integrantes de la Agrupación Mujer Austral, formalicen este conocimiento y accedan a redes de financiamiento técnico y capacitación especializada.
Fernando Aizman, jefe de la división de Áreas Protegidas del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), valoró el uso de estándares de certificación como un instrumento para evidenciar las capacidades instaladas en la región: “Esta actividad es muy valiosa porque apunta a que la ciudadanía se sume al cuidado y protección de la naturaleza, algo que como SBAP estamos alentando con mucha fuerza. No tengo dudas que el conocimiento adquirido servirá mucho para el futuro, pues ellos serán también ahora nuestros ojos en esta área protegida”.
Con protocolos de monitoreo ya establecidos y una parte de la comunidad capacitada, uno de los desafíos es la consolidación del proceso de certificación estatal, pero sabiendo que ya se posee un perfil ocupacional de Guía Naturalista y que miembros de la comunidad cuentan con conocimientos técnicos relevantes.
Sumado a los propios esfuerzos locales que se vienen realizando con el monitoreo de biodiversidad del ACMU Pitipalena- Añihué, hoy existen bases sólidas (capacitaciones, protocolos, plataforma de registros y coordinación institucional) para avanzar hacia un modelo que combine certificación y sostenibilidad.



