Suelos de Aysén: Iniciativa que busca revivir las tierras de la Patagonia

Con un innovador programa que combina financiamiento regional y sectorial, además de capacitación y ciencia aplicada, productores de la región aprenden e implementan técnicas sustentables para recuperar suelos degradados, fortaleciendo la agricultura familiar campesina y la resiliencia frente al cambio climático.

Con las manos en la tierra y la mirada en el futuro, agricultores, profesionales e investigadores están escribiendo una nueva historia para los suelos de Aysén. Frente a la degradación histórica de la tierra, una iniciativa financiada por el Gobierno Regional y ejecutada por la Seremi de Agricultura, en conjunto a los servicios del AGRO, se ha convertido en un pilar de esperanza. A través de prácticas sustentables y capacitaciones técnicas en terreno, el programa busca no solo detener el daño, sino revertirlo; promoviendo un modelo agroecológico que habla de “suelos vivos” y productividad en armonía con el entorno.

El compromiso del Ministerio de Agricultura por fortalecer la agricultura familiar campesina y la seguridad alimentaria encuentra en la región una expresión concreta y urgente: la recuperación de suelos degradados. Según detalló Mary Schmidt, seremi (S) de Agricultura, y profesional a cargo del programa, “esto es un problema complejo y urgente, con raíces históricas, lo que se agrava por prácticas extractivas, el sobrepastoreo y la acción del cambio climático”.

Proyecciones indican para la región un aumento significativo de temperaturas y una disminución de las precipitaciones, intensificando fenómenos como la erosión y la desertificación. Frente a este escenario, que limita severamente el potencial productivo, se vuelve imprescindible la adopción de prácticas silvoagroambientales que reviertan el daño y construyan suelos resilientes.

Por ello, tras la aprobación del financiamiento por parte del Gobierno Regional y su Consejo, se implementó el programa “Transferencia de Recursos para Incentivar la Implementación de Prácticas Silvoagroambientales”, conocido como “Suelos de Aysén”.

Su objetivo es claro: incentivar prácticas fundamentales como la fertilización, el establecimiento de praderas, conservación de suelos, entre otras, a través de concursos públicos que permiten a los productores acceder a recursos. Junto con las técnicas de recuperación, el programa también enfatiza el marco regulatorio y de planificación.

 Al respecto, Fernando Bascuñán, jefe del Departamento de Bosque y Cambio Climático de CONAF Aysén, explicó que cualquier práctica de manejo en terrenos forestales debe contar con un Plan de Manejo aprobado. “Si no existe claridad al respecto, no dude en consultar en CONAF. Podemos revisar su situación y, si es necesario, apoyar en la construcción de este instrumento de planificación”, señaló, destacando el rol de apoyo técnico de la institución para regularizar y guiar el manejo sustentable.

De esta forma, se busca mejorar sustancialmente las condiciones del suelo, revirtiendo procesos de degradación y generando un impacto positivo en la base productiva y ambiental del sector rural patagónico.

Capacitación en Terreno

El éxito del programa se basa en una poderosa alianza entre la teoría y la práctica. Recientemente, en Cerro Galera se realizó una capacitación donde profesionales de INIA Tamel Aike, INFOR y CONAF se reunieron con productores en dónde mostraron cómo trabajar la erosión del agua con biofiltros, además de ver los efectos de un plan de manejo en un bosque aledaño al sector. Misma actividad se repitió en el predio demostrativo de Valle Simpson y La Junta.

Para Carlos Schilling, del programa PRODESAL de La Junta, el enfoque es innovador, “el tema de silvopastoreo es interesante por el nuevo uso que se le puede dar, un espacio para poder incorporar la ganadería y mezclarlo con el tema forestal”. Coincide Carlos Luengo, de Mañihuales, quien asegura haber aprendido “harto” y subraya la tendencia, “hay que hacerlo más agroecológico y estamos trabajando de esa forma”.

Revivir el suelo

Una de las claves técnicas del programa es la introducción de mejoradores de suelo naturales. Verónica González, investigadora extensionista de INIA Tamel Aike, explica el trabajo científico detrás de la iniciativa: “Tuvimos una capacitación técnica teórica acerca de mejoradores de suelo, específicamente en el uso del guano rojo y de la roca fosfórica… La idea es promover una agricultura que sea más sustentable, más amigable con el medio ambiente”.

El ensayo, que se replica en La Junta, INIA Tamel Aike y próximamente en Cochrane, evalúa el impacto de estos insumos en la productividad y, sobre todo, en la actividad microbiana del suelo. “La idea es bajar un poco la carga tan grande que tenemos de agroquímicos acá en la región e irlos reemplazando por estos mejoradores… despertar un poco el suelo. Nuestro lema es que el suelo sea más sustentable y un suelo vivo”, afirma González.

Esta perspectiva, de revivir el suelo, tuvo eco en Evelyn Jeffy Avilés, productora y emprendedora del sector Mano Negra, en Coyhaique, quien comentó lo interesante de la actividad, a lo que agregó, “y no olvidarnos de lo principal que nutre nuestro suelo, ¿quiénes son estos bichitos, estos amigos que están bajo la tierra? Conocer nuevas formas de aplicaciones podemos aportarles los nutrientes para que nuestro suelo sea mucho mejor… y también saber si es amigable o no con el medioambiente, que es lo que buscamos hoy”.

Resultados transformadores

El testimonio más elocuente del potencial transformador del programa viene de quienes ya han sido intervenidos. Sergio Barrientos Millar, del predio La Fortuna en Cerro Galera, relata la evolución de su bosque, “el trabajo que se inició acá fue por INFOR, es un silvopastoreo. De un principio teníamos poco pasto, poco ingreso de animales… a los años que se ha estado interviniendo, tenemos un tremendo cambio: hay ya pastoreo, entra más luz y los árboles ha crecido en rendimiento”.

Sergio destaca el factor clave; el apoyo institucional. “Claramente que, si se puede hacer… cuando hay intervención de CONAF, de INFOR, hemos tenido un muy buen repunte. Lamentablemente, como agricultor solo no podría obtener esto, pero con las instituciones que están apoyando, sí se puede lograr”.

De esta forma, “Suelos de Aysén”, es el producto de una alianza entre organismos estatales, la ciencia y la voluntad de los productores, quienes unidos trabajan en la misión de devolverle la vida y la productividad a uno de sus recursos más preciados y vulnerables: la tierra que los sustenta.