Productores caprinos de Aysén combaten el bocio con sales minerales gracias a innovador módulo tecnológico
Un día de campo en Península Levicán mostró cómo la suplementación con yodo y otros minerales mejora la productividad de los rebaños y evita la muerte de cabritos.
En el sector alto de Península Levicán, comuna de Río Ibáñez, un grupo de crianceros, asesores técnicos e investigadores se reunió en un día de campo para enfrentar una enfermedad silenciosa que afectaba a los rebaños caprinos: el bocio, causado por deficiencia de yodo en el organismo. La jornada, organizada por el programa Fortalecimiento Caprino, permitió demostrar en terreno el uso de sales minerales y bolos intraruminales, tecnologías que no solo previenen la enfermedad, sino que aumentan la productividad y con la consecuente rentabilidad de ésta.
Rodrigo Muñoz, coordinador del programa Fortalecimiento Caprino, de la Seremi de Agricultura de Aysén, explicó que el diagnóstico del bocio surgió tras detectar la muerte de cabritos con una sintomatología específica. “Con nuestros asesores llegamos al diagnóstico que correspondía a bocio, una enfermedad que se produce por deficiencia de yodo. Por lo tanto, se hizo ese diagnóstico a través de los asesores del programa, a través de INDAP, a través de INIA Tamel Aike y del Servicio Agrícola y Ganadero”, señaló Muñoz.
El coordinador detalló que la solución implementada combina dos formatos de sales minerales: “Tenemos productos que son de consumo oral en forma voluntaria para el animal o a través de bolos intraruminales, que es una tecnología que se le aplica la sal mineral directo al animal y se va liberando de forma paulatina en el transcurso de su vida”. Añadió que el bocio ya ha sido diagnosticado en toda la región y que el enfoque no se limita al yodo. “No solo nos enfocamos en el yodo, sino en otros minerales y vitaminas que en definitiva aumentan la productividad, aumentan la tasa reproductiva y la tasa de crecimiento en el rebaño”, afirmó.
José Ignacio Daza, investigador del INIA, explicó el trabajo en terreno junto a una usuaria del programa. “Hoy estamos montando una unidad demostrativa en sales minerales. Le trajimos a la señora Gladys 40 bloques de sal mineral, porque ha tenido harto problema de bocio. La idea es evaluar la disminución de esta enfermedad en base a la suplementación con sales minerales”, detalló Daza. El investigador agregó que el programa abarca toda la región. “Tenemos productores, desde Lago Verde hasta Villa O’Higgins, donde también tenemos unidades demostrativas en sales minerales, en manejo sanitario, en alimentación caprina, etc.”, precisó.
Albanio Sandoval, usuario del programa de Bajada Ibáñez, agradece las gestiones que se han realizado, “ojalá este programa siga en pie y siga dándole para mucha gente que hoy día tiene chivos y que pueda tener sustento para su familia. Mucho se ha dicho que el campo está abandonado; yo creo que con estos tipos de proyectos la gente va nuevamente retomando sus labores de campo y va tratando de salir adelante de mejor forma.”
Gladys Águila, usuaria del programa y productora del sector Alto de Península de Levicán explicó que el año pasado tuvo problemas con los animales recién nacidos, por lo que se contactó con la seremi de Agricultura, para un seguimiento con sales minerales. Ante esto señaló que “resulta importante el apoyo del gobierno regional para fortalecer el rubro. Uno necesita de alguien que lo apoye, y esta ayuda ha sido muy significativa: no solo plata, también el conocimiento técnico que está a disposición de los usuarios. Ahora está dando más ingresos el caprino que del ganado ovino. Es un rubro incipiente en Ibáñez, pero también en la región.”
La jornada en Península Levicán dejó en evidencia cómo la ciencia, el acompañamiento técnico y la voluntad de los productores pueden transformar una realidad adversa en una oportunidad de desarrollo. Con tecnologías accesibles y un trabajo articulado a través del programa de Fortalecimiento Caprino no solo salva vidas de animales, sino que también mejora la economía familiar y revitaliza el campo aysenino. Todo esto es posible gracias al financiamiento del Gobierno Regional de Aysén y su Consejo, a través de los Fondos Nacionales de Desarrollo Regional (FNDR).
Cabe destacar que este programa, que opera en toda la región, ya atiende a 60 productores desde Lago Verde hasta Villa O’Higgins.




