Comunidad de Agua de Estero Lechoso consolida su organización y proyecta el futuro agrícola del valle de Río Ibáñez
Con 59 socios y un diagnóstico que incluyó cuatro alternativas de abastecimiento, la organización busca recuperar el esplendor productivo del valle mediante una gestión eficiente del riego, el mejoramiento de canales y el impulso a cultivos como hortalizas, frutas y viñas.
La recientemente formalizada Comunidad de Agua del Estero Lechoso, en la comuna de Río Ibáñez, dio un paso clave hacia el desarrollo agrícola sostenible tras conocer los resultados de una consultoría que identificó soluciones para aumentar el caudal de riego, mejorar la gobernanza y recuperar la productividad del valle, en una reunión encabezada por la Seremi de Agricultura de Aysén, Yordy Cea.
El estudio, ejecutado por la consultora de Pablo Carrasco y su equipo, incluyó una etapa de diagnóstico mediante encuestas a los comuneros, donde se detectaron dos grandes brechas: la falta de gobernanza y los problemas de operación de los canales de riego. “Lo más importante es una buena gobernanza, que funcione la comunidad, e ir mejorando la los canales, revistiéndolos, limpiándolos y operándolos de la mejor manera”, explicó Pablo Carrasco.
Entre las soluciones analizadas destacó el mejoramiento de los canales existentes y, a futuro, la opción de bombear agua desde el río Ibáñez mediante energías renovables, lo que permitiría aumentar la superficie regada. “Nosotros lo que nos interesaba era saber qué alternativas tendríamos ante la eventualidad de que las aguas del arroyo Lechoso se acabaran o bajaran el caudal. Nos dieron cuatro opciones que están vigentes y que se pueden tener en cuenta llegado algún momento”, señaló Armando Godoy, secretario de la Comunidad de Agua, quien además informó que en un mes más se elegirá la directiva definitiva, ya que actualmente funcionan como directiva provisoria.
Jessy Vargas, directora de la organización, enfatizó la necesidad de fortalecer el trabajo colectivo. “Si no somos comunidad, si no tenemos organización, no vamos a poder tener todo lo que queremos: beneficios sobre revestimiento, proyectos para las personas, riegos planificados. Tenemos los derechos de agua, la tierra, el microclima. Si bien nuestros comuneros están envejeciendo, aún se puede trabajar. Creo que volveríamos a ser el valle productivo que fuimos muchos años atrás”, afirmó.
En esa línea, destacó, Vargas el naciente valle vitivinícola local con una viña funcionando, y dos más en experimento. “Además de la lechuga y los invernaderos, tenemos frutas, hortalizas, vinos. Un amplio panorama para el futuro”.
Respecto al trabajo efectuado por la consultora destacó el despliegue territorial, el puerta a puerta, la visita a cada comunero. “Eso le gustó mucho a la gente, porque a veces el aviso en la radio lo hace más impersonal. Estamos viendo más participación”, agregó Jessy Vargas.
Por su parte el seremi de Agricultura de Aysén, Yordy Cea España, destacó el valor de este proceso al cierre de la reunión. “Estamos dando a conocer los resultados finales de un proyecto desarrollado en el marco del Programa Marco de Desarrollo Territorial, que se extendió por casi cinco años. La formalización de las tenencias de agua y su administración generan importantes oportunidades. Administrando el agua con buena organización, vamos a promover el desarrollo de la agricultura en la comuna de Río Ibáñez”, sostuvo.
Pablo Carrasco resumió el potencial del lugar, reafirmando que Río Ibáñez tiene todas las condiciones. “Es el lugar soñado de la región: buen clima, alta insolación, agua y gente con ganas de trabajar. Las comunidades que funcionan son capaces de producir muchos recursos, mucha productividad y mejorar la calidad de vida de su gente”.




