Coyhaique advierte impacto por alza de combustibles y emplaza al Gobierno: “Seremos la región más golpeada si no hay medidas ahora”

En medio del alza sostenida de los combustibles, el alcalde de Coyhaique, Carlos Gatica, advirtió que la Región de Aysén será una de las más afectadas del país si no se adoptan medidas urgentes para enfrentar el encarecimiento de la parafina, insumo esencial para la calefacción en la Patagonia.

“La realidad de las zonas extremas exige una respuesta distinta. Durante meses completos, miles de familias dependen de la calefacción para su vida diaria, y esa situación debe ser considerada en las decisiones que se toman a nivel nacional”, señaló la autoridad comunal.

Gatica explicó que, a diferencia de otras zonas del país, en Coyhaique el invierno se prolonga y obliga a un uso permanente de calefacción, lo que transforma cualquier alza en una presión directa sobre los hogares. A su juicio, esta situación requiere una mirada más ajustada a la realidad territorial.

Actualmente, el precio del kerosene ha superado los $1.100 por litro, impactando el presupuesto de miles de familias que dependen de este combustible durante gran parte del año. A ello se suma una presión estructural derivada de decisiones previas, considerando que en el marco del Plan de Descontaminación Atmosférica se han recambiado más de 8 mil calefactores en la comuna, de los cuales cerca de 3 mil funcionan con parafina, lo que ha incrementado la dependencia de este insumo.

“Se han impulsado cambios importantes en materia de descontaminación, pero es necesario avanzar al mismo tiempo en soluciones que den mayor estabilidad a las familias. Hoy existe una situación que requiere ser abordada con sentido de oportunidad”, agregó.

En esa línea, el alcalde planteó la necesidad de avanzar en medidas que permitan enfrentar la contingencia y proyectar soluciones de largo plazo, incorporando apoyos focalizados durante el invierno, mecanismos que permitan dar mayor estabilidad a los precios y una transición hacia energías más accesibles para los territorios del sur.

“Las decisiones públicas tienen que hacerse cargo de las distintas realidades del país. Las zonas extremas requieren una mirada descentralizada y políticas que respondan a sus condiciones”, concluyó.