Senador Calisto rinde emotivo homenaje a la Congregación Hijas de Santa María de la Providencia tras el fin de su misión en Aysén
En una ceremonia cargada de simbolismo y gratitud, el senador por la Región de Aysén, Miguel Ángel Calisto, hizo entrega de un reconocimiento oficial a las hermanas de la Congregación Hijas de Santa María de la Providencia, pertenecientes a la Obra Don Guanella, al cumplirse el ciclo de su presencia misionera en la capital regional.
Tras cerca de tres décadas de servicio ininterrumpido en la zona austral, la congregación dejará la región debido a la falta de nuevas vocaciones, un hecho que el parlamentario calificó como «doloroso» para la comunidad aysenina, dada la profunda huella social y espiritual que las religiosas han dejado en el territorio.
Al respecto, el senador Calisto destacó la importancia histórica de la congregación, asegurando que «es parte de nuestra historia de Aysén, que durante 20 años, de manera interrumpida, estuvieron atendiendo las hermanas a niñas en vulnerabilidad social. Y toda la comunidad se acuerda y hoy día muchas de ellas son madres de familia, profesionales, que están insertas en medio de nuestra comunidad. Pero en total llevan cerca de 38 años en nuestra región, en nuestro vicariato apostólico de Aysén».
El legislador recordó que esta misión nació a solicitud de Monseñor Bernardo Cazzaro y tiene sus raíces en la provincia de Como, al norte de Italia. Asimismo, criticó la ausencia del aparato estatal en labores que las religiosas asumieron como propias durante décadas.
«Quisimos entregarle un reconocimiento a las hermanas como agradecimiento por la labor que ellas han cumplido en nuestra región, cumpliendo un rol que en estricto rigor no les corresponde, ya que es el Estado el que debe hacerse cargo de los hogares de niñas. Lamentablemente el Estado no lo hace», enfatizó Calisto.
Finalmente, el senador tuvo palabras especiales para las religiosas que han dedicado gran parte de su vida a la zona, como es el caso de la hermana que cumplió 28 años de servicio en la región, deseándoles éxito en sus futuras misiones y valorando el compromiso de los cooperadores que permanecerán en Coyhaique para mantener vivo el carisma de Sor Clara Bosatta y la Obra Don Guanella.



