Guardaparques monitorean presencia de elefantes marinos en el Parque Nacional Laguna San Rafael
El seguimiento realizado durante casi una década por el equipo de guardaparques del sector Laguna San Rafael ha permitido registrar grupos de hasta 80 individuos, incluyendo crías, lo que podría indicar el establecimiento de una colonia de elefante marino del sur en la Región de Aysén.
Desde 2017, el equipo de guardaparques del Parque Nacional Laguna San Rafael, unidad perteneciente al Área Provincial de Aysén de CONAF Aysén, mantiene un monitoreo constante de la presencia del elefante marino del sur (Mirounga leonina) en el sector costa sur de la laguna. Los registros sistemáticos realizados mediante patrullajes marítimos, informes técnicos y cámaras trampa han permitido documentar avistamientos cada vez más frecuentes de esta especie, considerada el pinnípedo más grande del mundo.
El elefante marino del sur (Mirounga leonina) es un mamífero marino perteneciente al grupo de los pinnípedos, dentro de la familia Phocidae, conocida comúnmente como la familia de las focas. Estos animales están adaptados a la vida en el océano, aunque necesitan salir a tierra para descansar, mudar su piel y reproducirse. El elefante marino destaca por ser el pinnípedo más grande del mundo, con machos que pueden superar los 4,5 metros de longitud y pesar más de 4 toneladas, mientras que las hembras son considerablemente más pequeñas. Su nombre proviene de la característica probóscide o “trompa” que desarrollan los machos adultos, utilizada durante las disputas territoriales en la época reproductiva.
Con el paso de los años, las observaciones han revelado la presencia de machos, hembras, juveniles e incluso crías, un antecedente relevante que sugiere que el área podría estar siendo utilizada no solo como sitio de descanso, sino también como un espacio funcional para la especie dentro de los ecosistemas marinos de la región.
Según explica el guardaparque Diego Quezada Coñuecar, quien actualmente forma parte del equipo permanente del sector Laguna San Rafael, este trabajo es el resultado de un esfuerzo sostenido en el tiempo por parte de los distintos funcionarios que han cumplido labores en esta unidad. “Desde 2017 se han registrado avistamientos cada vez más frecuentes. Cada observación se documenta mediante patrullajes marítimos, registrando el punto GPS y elaborando un informe con detalles del número de individuos y sus características”, señala.
Indica además que “este monitoreo ha permitido identificar temporadas con presencia de entre 30 y hasta cerca de 80 o 90 individuos, una cifra significativa considerando que históricamente la presencia de esta especie en la zona era considerada esporádica”.
Monitoreo y trabajo colaborativo
El seguimiento realizado por el equipo de guardaparques también se ha visto fortalecido gracias a la colaboración de operadores turísticos que navegan regularmente por el sector, quienes han contribuido con registros fotográficos y reportes de avistamientos.
Actualmente, la dotación permanente de guardaparques que desarrolla estas labores de monitoreo en el sector está conformada por Héctor Marchant Cárcamo, Marcelo Donke Almonacid y Diego Quezada Coñuecar, quienes continúan con este trabajo de observación y registro en terreno.
Este proceso también ha sido posible gracias al aporte de guardaparques que participaron en los primeros años del monitoreo, entre ellos Sandro Campos Paredes y Alejandro Segura Muñoz, quienes contribuyeron con observaciones y registros al inicio de este seguimiento que hoy completa casi una década de trabajo en el Parque Nacional Laguna San Rafael.
Desde el ámbito local, operadores turísticos que navegan regularmente por el sector también han aportado registros e información que complementan el monitoreo desarrollado por guardaparques. Daniel Torres Saavedra, empresario turístico de la zona, destacó la importancia de fortalecer primero el conocimiento y seguimiento de esta colonia antes de pensar en su eventual interés turístico. “Lo más importante es reforzar el trabajo que realizan los guardaparques en el monitoreo y conocer bien cómo evoluciona esta colonia, cuáles son sus amenazas y cómo se comporta la especie”, señaló.
Torres agregó que cualquier actividad asociada al avistamiento debe desarrollarse bajo criterios de turismo responsable, evitando generar perturbaciones en los animales y resguardando el equilibrio natural del ecosistema.
Una señal positiva para la biodiversidad
Durante años, la presencia del elefante marino del sur en Laguna San Rafael fue considerada ocasional. Sin embargo, los registros sistemáticos acumulados durante casi una década muestran una tendencia clara: estos mamíferos marinos están utilizando cada vez con mayor frecuencia la costa sur de la laguna.
Uno de los antecedentes más relevantes ha sido el registro de crías en distintos años, lo que podría indicar procesos de recolonización natural en el área. “Lo que estamos observando no es un evento aislado, sino un patrón que se repite en el tiempo. La presencia de crías y grupos numerosos indica que el sector está siendo utilizado de manera más estable por la especie”, explicó Gabriela Gómez González, jefa provincial Provincia de Aysén, CONAF Aysén.
El elefante marino del sur fue fuertemente afectado por la caza intensiva durante el siglo XIX, lo que redujo drásticamente sus poblaciones. Actualmente, su presencia recurrente en Laguna San Rafael podría reflejar procesos naturales de recuperación y expansión en ecosistemas que mantienen condiciones adecuadas de tranquilidad y disponibilidad de hábitat, indicó Gómez.
Importancia de respetar la fauna silvestre
Desde CONAF recuerdan que estos animales, aunque puedan parecer tranquilos durante su descanso en la costa, son especies protegidas y sensibles a la perturbación humana. Por ello, se hace un llamado a quienes visitan el área protegida a mantener distancia, evitar ruidos innecesarios y respetar la normativa vigente, contribuyendo así a la protección de la biodiversidad que alberga el Parque Nacional Laguna San Rafael.
Un proceso que continúa
El desafío ahora es continuar desarrollando este monitoreo para comprender mejor el comportamiento de la especie y su posible consolidación en la zona. Para el equipo de guardaparques, cada registro realizado en terreno aporta información valiosa que permite avanzar en el conocimiento de la fauna marina presente en una de las áreas protegidas más emblemáticas de la Patagonia chilena, resultado del trabajo sostenido de quienes cumplen esta labor de observación y resguardo del patrimonio natural.
Cabe recordar que, en Chile, las colonias reproductivas más conocidas de elefante marino del sur se encuentran en el Seno Almirantazgo, en Tierra del Fuego, donde la especie ha sido monitoreada durante décadas. La presencia creciente de estos animales en el Parque Nacional Laguna San Rafael podría representar uno de los registros más relevantes de expansión natural de la especie en la Patagonia austral, posicionando a la región de Aysén como un territorio con condiciones favorables para el desarrollo de estos grandes mamíferos marinos.




