Vacaciones: una oportunidad urgente para la educación ambiental
Con la llegada de las vacaciones, miles de familias chilenas vuelven a encontrarse con la naturaleza. Bosques, playas y parques nacionales se convierten en el escenario del descanso anhelado, del tiempo compartido y del reencuentro con paisajes que, por momentos, parecen ofrecernos un respiro frente al ritmo cotidiano. Sin embargo, esa convivencia con el entorno natural no siempre resulta beneficiosa para ambas partes.
Cada cierto tiempo, somos testigos de hechos que duelen y preocupan: rayados sobre pinturas rupestres en el Parque Nacional Patagonia, daños a la corteza de alerces milenarios en el Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins, fogatas en áreas protegidas como el Parque Nacional Alerce Andino o atropellos de fauna en el Parque Nacional Cerro Castillo. Persisten, todavía, formas de relacionarnos con la naturaleza que la conciben como algo que existe sólo para nuestro beneficio y del que somos ajenos.
Por eso, en el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental, queremos reafirmar una idea clave: no basta con informar o normar. Investigaciones como las del educador ambiental David Sobel demuestran que los campamentos al aire libre y las vivencias tempranas en entornos naturales dejan una huella indeleble en las personas, fortaleciendo la conexión emocional y el respeto por el mundo natural. Al subir a un árbol o dibujar sobre la arena, conseguimos que la naturaleza deje de ser un paisaje externo y se integre a nuestra identidad. La experiencia con la naturaleza nos recuerda que no estamos por sobre ella, somos parte de ella, y dependemos de su equilibrio.
Elegir destinos como la Ruta de los Parques de la Patagonia o participar en actividades que promuevan la inmersión y la apertura sensorial no sólo nos dejarán recuerdos maravillosos sino también aprendizajes duraderos, porque lo que se vive y se siente, se cuida.
Por: Sergio Pezoa, coordinador de Vinculación Comunitaria de Fundación Rewilding Chile




