Comunidades de Aysén disfrutaron de la liberación de tres cóndores andinos en el Parque Nacional Patagonia

Más de 50 personas de Chile Chico, Cochrane, Puerto Ibáñez y Villa Cerro Castillo presenciaron el primer vuelo de estas aves, frutos de los esfuerzos desarrollados por el Proyecto Manku, iniciativa de Rewilding Chile, Filantropía Cortés Solari, AvesChile y el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces.

Parque Nacional Patagonia, Región de Aysén.- El pasado 15 de enero, comunidades locales de la Región de Aysén se reunieron en la estepa del Valle Chacabuco en el Parque Nacional Patagonia para presenciar un hito profundamente significativo para la conservación de la fauna en nuestro país: la liberación de tres cóndores andinos en los cielos patagónicos tras un largo proceso de rehabilitación y preparación para la vida silvestre.

“Fue maravilloso, porque nunca había visto cómo los cóndores vuelven a la libertad después de tanto tiempo. Lo que tenemos que hacer es que la comunidad se haga parte de la vida del cóndor, y que en ello se forme una simbiosis de autocuidado” cuenta Ricardo Ormeño, habitante de Villa Cerro Castillo y que se trasladó junto a otros vecinos más de doce horas para ser testigos presenciales de la liberación de estos tres cóndores andinos.

Esta liberación se desarrolla gracias al trabajo del Proyecto Manku, una iniciativa colaborativa de Fundación Rewilding Chile (FRC), Filantropía Cortes Solari (FCS) y Aves Chile (UNORCH) con su Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces, proyecto que también cuenta con el apoyo del Zoológico Nacional del Parque Metropolitano, el Servicio Agrícola y Ganadero, la Corporación Nacional Forestal, Bioamérica Consultores y LATAM.

Cabe destacar que esta acción representa un avance concreto en la conservación de esta emblemática especie y también un momento de encuentro, reflexión y aprendizaje colectivo junto a habitantes de distintas localidades que forman parte del programa Amigos de Los Parques de la misma fundación.

María José Astudillo, vecina residente de Cochrane asistió junto a su hijo a la liberación. Pronto dejarán de vivir en la ciudad y esta instancia fue perfecta para recordarla por siempre. “Encuentro que es algo único que se puede experimentar. Yo me enteré por las redes sociales y dije vamos, un momento único que quise regalarle a mi hijo porque nosotros nos iremos pronto de Cochrane y por lo tanto, esta iba a ser la única experiencia de liberar animales. En general uno los ve en zoológicos o encerrados y esto es una oportunidad única de ver cómo los liberan y vuelven a su hábitat”.

Durante las semanas previas a la liberación, se desarrollaron instancias de socialización comunitaria, charlas abiertas y espacios de conversación que han permitido compartir el proceso detrás de este hito, fortalecer el vínculo entre las personas y el territorio, y profundizar en la importancia ecológica y cultural del cóndor andino para la Patagonia conociendo qué es lo que hoy en día lo amenaza.

La liberación contempló la participación de familias, estudiantes, organizaciones locales, educadores y representantes del mundo público y privado, reforzando una mirada de conservación que pone en el centro la colaboración, el respeto por el entorno y la transmisión de conocimiento entre generaciones.

Este no es solo un acto de conservación, es un proceso que se construye con las comunidades. Acompañar el regreso de estos cóndores al cielo es también reconocer el rol fundamental que tienen las personas que habitan este territorio en su protección y futuro”, señaló Carolina Cerda, Directora de Vinculación Comunitaria en Rewilding Chile.

El cóndor andino, es una de las aves carroñeras más grandes del mundo, cumpliendo un rol clave de limpieza de los ecosistemas patagónicos, alimentándose de la fauna en descomposición. Su presencia es un indicador de la salud del territorio que habita, y su protección requiere no solo acciones técnicas, sino también una comunidad informada, consciente y comprometida.

Desde Amigos de los Parques, el llamado es a seguir fortaleciendo estos espacios de encuentro y participación, entendiendo que la conservación es un camino compartido, donde naturaleza y comunidades avanzan juntas.