CirCochrane: Talleres circenses para niños y niñas del sur de Aysén
CirCochrane «Taller de Acrobacia Aérea para la Infancia», es el nombre del proyecto que desde abril y hasta principios de julio se está desarrollando en la austral localidad de Cochrane. La iniciativa es financiada por el Fondo de Artes Escénicas 2023 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
El objetivo es entregar herramientas para el aprendizaje de las técnicas de tela, trapecio, cuerda y aro, desde la mirada del circo social con elementos de malabarismo funcional. Las actividades son gratuitas para las y los participantes, y contemplan técnicas pedagógicas específicas para la infancia.
«En nuestra experiencia el circo, a través de la exploración de sus diferentes elementos (malabarismo, acrobacia de piso y acrobacia aérea) es una herramienta para que los niñas y niños tengan experiencias de juegos que faciliten e integren aspectos que les permitan desarrollar la creatividad y expresarse artísticamente» explica la responsable del proyecto, terapeuta ocupacional y profesora de circo infantil Nataly Oyarzún Soto.
De esta forma, se favorece «su desarrollo en diferentes áreas: social, motriz, psicológica, sensorial y comunitaria, en un ambiente entretenido. A medida que van adquiriendo experiencia y seguridad, comienzan a aprender figuras y combinaciones en el aro, trapecio, telas y cuerda. Y en malabarismo funcional, que es una forma accesible de hacer malabares, desarrollan la coordinación, curiosidad e investigación donde ellas y ellos descubren otras formas de manipular diferentes objetos del circo, y que ayudan a otros aspectos de la vida».
Los talleres, en que participan 17 niños y niñas se realizan en un entorno natural, en la sede del Club Náutico Escualo a orillas del río Cochrane. En los días en que las condiciones meteorológicas lo permiten, algunos momentos de las clases se desarrollan al aire libre.
Para Máximo Catalán Mariman (7), las jornadas han sido positivas: «Me gusta que hagamos acrobacia, tela, aro, mi técnica favorita es la tela, me he sentido bien en el taller, le recomiendo a otros niños hacer estas actividades, por así en las buenas puedes perder tus miedos, también me gusta el trapecio, podemos hacer juegos de habilidades en un lugar bueno que es Escualo y a veces salimos afuera, es un taller súper divertido».
Emilia Calderón Durán (11) relata que su experiencia «ha sido muy linda, porque he podido aprender acrobacia aérea, he podido tener un grupo que con el paso del tiempo nos hacemos más unidos, he podido tener a la tía Naranjita que es súper buena profesora y siento que gracias a ellos, hoy día yo puedo ser la circense, que por decirlo así, que soy».
Amanda Mancilla Cabello (11), además de tomar el taller ayuda con las y los más pequeños: «El taller ha sido desafiante porque en número de figuras en el circo la mayoría implica equilibrio, agilidad y a pesar de todo eso, igual me animo a levantarme temprano para siempre asistir a circo y ha sido muy entretenido enseñarles a los más pequeños, ya que veo como de a poquito a poquito aprenden figuras nuevas y los cuido mientras aprenden figuras nuevas».
Para Nataly Oyarzún «es importante que este tipo de instancias se sigan desarrollando en las diferentes localidades de la región, ya que es una forma de expresión y fortalece el desarrollo de la comunidad, ya que a través del arte tienen algo que contar y qué mejor que comenzar desde las infancias que crecen en el territorio».




